jueves, 19 de julio de 2012

Enamorado de mi Dentista...

Recuerdo cuando mi madre me dijo que necesitaba una revisión dental debido a unas molestias que sentía, el inconveniente era que nuestra dentista de siempre, se había mudado de la ciudad hace varios años.

Entonces tras varias semanas de malestares lleve a mi madre a una clínica odontológica que nos había recomendado una señora cuya dentadura no era de lo más bonita que digamos, sin embargo al no haber ningún otro lugar conocido, decidimos acudir. Al llegar al sitio este no tenía muy buen aspecto, pero igual entramos y preguntamos por la doctora en cuestión, pero era viernes y no se encontraba en el lugar, nos dijeron que la esperáramos porque no tardaba en llegar... Tras unos 5 minutos de risas y nerviosismo con mi madre, llego la doctora, una señora de al menos 50 años que no tenía ninguna pinta de ser doctora, más bien parecía vendedora informal.. De inmediato la abordamos y le pedimos que le hiciera una revisión a mi madre, a lo que ella respondió diciendo que lo sentía pero que no podía hacerlo porque no trabaja los viernes y que solo había ido al consultorio a buscar a su hijo, de igual manera fijamos una cita con ella para la semana próxima. De inmediato salimos del lugar con mala impresión, ¿cómo íbamos a confiarle la boca a una persona que no tenía ganas de trabajar y que además tenía tan mal aspecto? Entonces concluimos que era mejor no volver a ese lugar y buscar otro dentista que nos diera más confianza..

Ese mismo día camino a casa, pasamos por una calle cercana, en donde habían montado un consultorio muy chulo hace poco pero estaba cerrado, la decisión fue obvia..

Entonces acudimos al día siguiente, y lo primero que notamos fueron los pequeños detalles y el decorado del lugar lo que dejaba en evidencia que alguien le puso mucho empeño y dedicación, muelitas sonrientes, colores llamativos, etc. Todo era amigable y daba gusto estar allí, entonces fue cuando la vi, con su trajecito de doctora, me llamo la atención desde el principio, y al ver que tenía buen sentido del humor y una forma de ser muy simpática, dije, tengo que hacer algo al respecto jeje, físicamente no estamos hablando de una reina de belleza, pero a ella ese factor ni mucha falta le hace, mientras estábamos en la sala de espera yo me sentía muy ansioso y animado, cosa que rara vez, me sucedía con tanta intensidad, tenía que ser una especie de flechazo, hubiese podido pensar que era una fuga de gas hilarante, pero al igual que en todos los consultorios odontológicos que he visitado, este no tenía ese gas de la risa y locura temporal que usan para anestesiar a las víctimas, perdón! a los pacientes.. Así que pasaron varios minutos y llego el turno de mi madre para la revisión, por unos instantes me quede solo en el área de espera poniendo mi mente a funcionar e ideando alguna forma de llamar la atención de la simpática dama.. Así que rápidamente surgió la idea de hacerme también una revisión ya que hace bastante tiempo que mi dentadura tampoco era evaluada por nadie.. Fue así que pasaron los minutos y se hacía tarde, ya casi hora de cerrar, en lo que sale mi madre, pero en vista del poco tiempo que me quedaba para ejecutar mi plan decidí que era mejor irme sin hacerme la revisión y volver luego..

Efectivamente volvimos al día siguiente con las radiografías que había solicitado a mi mama, todo estaba perfecto, llevaba esa emoción por la cual ahora me llaman "EMO" que asco no!, en fin, llegamos al lugar y no habían pacientes en espera, un alivio! no dude en imponer mi presencia, la doctora observo la radiografía, y le indique que quería una revisión, antes de sentarme en la silla de las torturas, le dije: tienes buen pulso verdad?, de esa forma tratando de ser amigable como siempre, ella procede a bajar la silla colocándola en la posición idónea para trabajar, durante la revisión cosa que para el 90% de nosotros es un proceso doloroso y terrible, fue cuando lo que se originó como una simple atracción se convirtió en algo más fuerte, esto era distinto a todo, quedaban desarticuladas todas esas historias de siempre que describen la práctica dental como una tortura, y por el contrario me daba cuenta de lo agradado que me hacía sentir la joven dentista. Sus manos tan delicadas tocaban mis labios de una manera en la que nunca los había tocado nadie, wow pensé! valla que es una profesional, no he sentido ninguna incomodidad, omitiendo el hecho de que la silla me ponía tenso, y digamos silla para no buscar otra explicación..

 No solo era esa forma tan sutil de tocarme, sino que además ese talento lo combinaba con esa voz tan dulce y tierna que me provoca ligeros viajes a las nubes. Entonces ella iba consiguiendo varios “problemitas” en mis dientes, y yo muy contento pues ya tenía la excusa perfecta para poder volver allí a contemplarla y dejarme llevar por.. Perdón! tenía la excusa para arreglar mis dientes...

A los días fuimos como siempre mi madre y yo, ya que ella tenía cita, llegamos y como de costumbre fui muy amable y buena onda, primero pasa mi madre, tardó varios minutos en la sesión, y salvo por el detalle que viene a continuación este pudo ser el día perfecto para mí. Es allí en medio de mi espera cuando llega un paciente! Pensé, la clínica estaba vacía y viene este viejo a cagarme el plan.. Igual no importa, seguí adelante, salió mi madre con un fuerte dolor y malestar debido al tratamiento, ella en vez de esperar por mí para salir juntos como siempre, decidió irse a casa sola para estar más cómoda, mientras yo estaba contento pues iba a tener a la doctora solo para mí, bueno, casi "solos"...

Esta fue la sesión que más he disfrutado hasta la fecha, sentí que ella estaba atraída por mí, pero digamos que también puede ser ligero fruto de mi imaginación..  Me reparó una muela, no sentí dolor alguno, y eso me hacía más feliz, ya que arreglaba mi dentadura, no sentía dolor y me relajaba junto a la seductora dama.. En este momento ya no recuerdo que conversaciones tuvimos, pero nunca son muy extensas, ya que más de la mitad del tiempo yo tengo algodones y otros objetos metidos a la boca, cosa que me deja prácticamente indefenso.. Al salir del consultorio, yo estaba muy pero muy feliz, sentía que tenía todo controlado y que pronto la tierna dentista caería a mis pies. Llegue a casa extremadamente feliz, ese día ha sido el mejor, todo me salió bien, estaba conforme conmigo mismo.. Pero aún hay mucho más por contar...
Así pues, sin olvidar la emoción que ella me había hecho sentir, seguí con muy buen estado de ánimo los días siguientes, y comencé a tomar las cosas más en serio y a cometer errores, porque cuando las cosas te resbalan y prácticamente no te esfuerzas para agradar a la otra persona, eso hace que disfrutemos… Al estar pensando demasiado en ella y dedicarle mi valioso “tiempo mental” supe que ya no me estaba divirtiendo y que por el contrario comenzaba a preocuparme..
Entre tanto llego el día de la próxima cita, el cual pasaré a definir como “La Caída”, ya que resumiendo, después de lo ocurrido así fue que me sentí, abatido y totalmente devastado, estando en la sala de espera llego mi rival, un personaje que aparte de ser gris de piel, era gris de carácter, una persona idiota.. Pero para mi sorpresa ese monótono estorbo recibía mas señales que yo que tanto me había estado destacando… Al entrar al lugar ella lo había mirado y sonreído, cosa que conmigo era totalmente lo contrario, cuando yo llegaba ella no me dirigía la vista y mucho menos me respondía el saludo, ese primer factor me hacía sentir furioso y desplazado, pero mi madre tratando de darme ánimos me dice que las mujeres muchas veces hacen eso por pena o para hacerse las duras, y la doctora sabíamos que era tímida.. Sin importarme esto, procedí como siempre pero esta vez con más intensidad y estando en la silla del calvario, nuevamente le deje sentir mi lado más confiado, y llego mi primera oportunidad de hacerle sudar frio, le hice la siguiente pregunta: ¿Hay química?, dejando el lugar en suspenso por unos segundos, ella me responde: ¿Química de qué? A lo que yo respondí diciendo, sí, ¿que si hay química?!  Vuelve a decirme lo mismo ella también, lo único que lamento es no haber podido verle la cara en ese momento ya que ella se encontraba detrás de mí, así que dejándola 5 segundos más con la duda, suavice y le dije: Pregunto porque al momento en que me colocas la luz UV en la resina esta se polimeriza y eso es química no? Entonces ella asiente, así que le digo: Bueno entonces di que SI. Creo que eso me expuso totalmente, ya no había vuelva atrás, segundos más tarde ella me expresa que ningún paciente dice cosas como esa… Obviamente eso me había hecho resaltar… La caída se genera ya que luego de todo lo dicho ese día, en vez de notarla interesada o emocionada, más bien fue todo lo contrario, se encontraba apresurada por despedirme y un tanto molesta, claro que yo nunca perdí la postura y ella mucho menos.. Si esto ha sido una caída o solo producto de mi imaginación, supongo que ya lo sabré algún día… Y mientras tanto sigo pensando en ella y manteniendo esos hermosos recuerdos de los pocos momentos en los que sus manos tocaban mis labios y mis emociones eran sacadas más allá de la atmosfera con su dulce voz…